Revista de Educación Religiosa, Volumen II, Nº 1, 2020, 10.38123/rer.v2i1.83

Una mirada sobre la catequesis costarricense

Pbro. Mario Segura Bonilla1
Costa Rica

“El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres” (Sal 126), es lo primero que resuena en nuestros labios y corazón al contemplar el camino recorrido --durante estos más de cincuenta años--, por la catequesis en nuestro país. Haber creado en los años 60 una Junta de Catequesis Nacional para ofrecer una catequesis organizada y sistemática, se convirtió en la fortaleza y base para la reflexión que vino luego del Concilio Vaticano II, aunque las oportunidades de mejora se siguen percibiendo, y en la actualidad, el paradigma de la Iniciación a la Vida Cristiana marca el desafío de nuestro ser Iglesia, para dar respuesta a la sociedad actual, valorando los nuevos métodos educativos que facilitan la transmisión de la fe y el anuncio del Evangelio a todos y todas (Mt 28:19).

Historia

Una vez concluido el Concilio Vaticano II, que produjo una profunda renovación en la forma en cómo se transmitía la evangelización a las personas, se respiraron nuevos aires, que, a través del Espíritu Santo, el Papa Juan XXIII invocó sobre la Iglesia, para alcanzar a las comunidades eclesiales. En aquel momento, en nuestro país, primaba la tarea de aprenderse la “doctrina cristiana” y repetirla de memoria, mediante un catecismo de preguntas y respuestas; tanto es así, que desde diferentes puntos del país expresaban abiertamente “Vamos a la doctrina”.

Al igual que en otros países, nuestra catequesis estaba centrada en los sacramentos, y al hablar de catequizandos, se pensaba solo en la niñez, porque eran los predilectos para que aprendieran oraciones que "recitarían" en el momento de su confesión y la recepción de la Eucaristía.

Se daba por supuesta la fe de todos los miembros de las familias, y por ello no había ninguna preocupación en formarles y concientizarles de sus responsabilidades en la educación de la fe de sus hijos e hijas.

Esta catequesis empezó a transformarse a la luz de las conclusiones conciliares y ante la preparación de los retos que se avecinaban al celebrarse la II Conferencia del Episcopado Latinoamericano en Medellín (1968).

Fortalezas

Entre las fortalezas que hemos alcanzado en la Catequesis Nacional, se encuentra la creación de la Junta Nacional de Catequesis, reflejo de la organización catequística del país, que luego pasó a ser denominada Comisión Nacional y hoy en día cuenta con el Centro Nacional de Catequesis. También la unidad de toda la Provincia Eclesiástica de Costa Rica, las ocho diócesis que la conforman. En comunión, todas reflexionan y proponen la catequesis. Prueba fehaciente son las celebraciones del Día Nacional de la Catequesis, así como la realización de los Encuentros Nacionales de Catequesis:

Además, se han realizado cinco Congresos:

Otra gran fortaleza representa el Equipo Nacional de Formación de Catequesis, con cerca de 50 integrantes de las 8 diócesis de nuestro país. Además de contar con un Departamento de edición y publicación de subsidios para las diferentes áreas de la catequesis, siendo una de las últimas publicaciones el documento de las Orientaciones de la Catequesis en Costa Rica (rigen el servicio de la catequesis en el país).

Oportunidades

Gracias al trabajo asiduo que se realiza de manera constante, contamos con varias oportunidades para seguir proponiendo y actualizando la catequesis a nivel nacional, entre ellas se encuentran:

Debilidades

Entre las principales carencias que aún son evidentes en las diferentes comisiones diocesanas de catequesis, se pueden citar:

Amenazas

Lamentablemente nuestro país también se ha visto grandemente afectado por las transformaciones que han surgido en el mundo, y que se visualizan primeramente en los países desarrollados. Por ello, ha habido un crecimiento acelerado de las siguientes amenazas para la catequesis en Costa Rica:

Incluso estas ideologías forman parte del plan del Gobierno, que enfoca sus esfuerzos en generar a favor del aborto, legislación proclive al matrimonio igualitario, así como también leyes a favor de los animales y en detrimento de las personas y de su dignidad.

A pesar de que tenemos grandes amenazas, nos motiva el trabajo realizado por más de cincuenta años, lo que ha permitido consolidar la catequesis nacional de una manera dinámica y orgánica, renovando las fuerzas para seguir trabajando en beneficio del pueblo santo de Dios.

San José, julio de 2020