Revista de Educación Religiosa, volumen III, nº 5, 2026
DOI 10.38123/rer.v3i5.1004

Editorial

La publicación de este nuevo número de Revista de Educación Religiosa casi coincide con la aparición de Magnifica humanitas, primera encíclica del Papa León XIV. El documento, en continuidad explícita con la tradición inaugurada por Rerum novarum (1891), vuelve a situar la pregunta por lo humano en el centro de las transformaciones sociales contemporáneas. Entre sus principales novedades destaca la reflexión sobre la inteligencia artificial (IA) como uno de los desarrollos tecnológicos que, junto con sus innegables beneficios, puede también poner en riesgo una comprensión ponderada de nuestra humanidad y de su desarrollo integral.

La preocupación no es casual. Muchos se admiran hoy de los avances de la IA, la robótica o la realidad virtual, visualizando un futuro en el que, gracias a estas y otras innovaciones, sea posible superar las fragilidades propias de la condición humana. En esa expectativa, se percibe a veces una comprensión de la autonomía llevada hasta el extremo de la autosuficiencia, al concebirse al ser humano como un ser capaz de perfeccionarse indefinidamente, desvinculado de límites, relaciones y dependencias constitutivas.

Sin embargo, una autonomía auténtica no consiste en negar nuestra condición relacional, sino en asumirla con mayor conciencia. La libertad madura no cuando se desliga de los demás, sino cuando puede disponerse responsablemente a la acogida, al vínculo, al don de sí. Llevada esta encrucijada al ámbito de la educación religiosa, es clave entender que el desarrollo espiritual de la persona no descansa principalmente —y menos “únicamente”— en el esfuerzo humano. Pasa, más bien, por aprender a disponerse a la acción de Dios.

Desde una mirada cristiana, la educación religiosa puede comprenderse como un esfuerzo humano por crear condiciones para esa disposición: en nosotros mismos, en los estudiantes, en las comunidades, en las instituciones y en los diversos contextos donde se educa la dimensión espiritual. No se trata de fabricar la trascendencia ni de producir técnicamente la fe, sino de acompañar procesos en los que la persona pueda abrirse al sentido, a la gracia, a los otros y al Misterio. Como recuerda el Papa León XIV, el ser humano “no está encerrado en los límites de la propia naturaleza”, sino llamado a trascenderse en el amor, mediante una transformación que es obra del Espíritu Santo (Mh, #127).

Los artículos que conforman el presente número pueden leerse desde este horizonte. El estudio sobre Wolfgang Gruen vuelve sobre la necesidad de distinguir catequesis y educación religiosa, abriendo esta última a la búsqueda humana de sentido. El estudio sobre biodanza en la docencia teológica universitaria recuerda que la formación integral no acontece solo en la inteligencia discursiva, sino también en el cuerpo, la emoción y la experiencia vivida. El diálogo entre fe y matemática invita a superar fragmentaciones curriculares mediante una racionalidad más amplia, abierta tanto a la demostración como al creer. La formación de agentes de pastoral educativa aparece, asimismo, como condición para trazar esperanza en escuelas atravesadas por nuevas fragilidades. La reflexión sobre la ERE y las comunidades gitanas enseña que la periferia no es únicamente destinataria de la educación religiosa, sino también un lugar desde donde esta puede aprender. La propuesta de catequesis narrativa recupera la fuerza de las parábolas de Jesús, capaces de interpelar, descolocar y abrir caminos de conversión. Finalmente, la reflexión sobre la educación católica en México muestra cómo la pastoral educativa busca sostener una identidad creyente en contextos de laicidad y pluralidad.

En conjunto, estos trabajos muestran que la educación religiosa no constituye un residuo de otro tiempo, sino una tarea especialmente necesaria hoy, en una época que corre el riesgo de identificar el desarrollo humano con la sola expansión técnica. Frente a ello, RER quiere seguir aportando a la tarea que Magnifica humanitas señala como urgente: “educar en el sentido de la trascendencia” (#147). Que este número ayude a pensar y practicar una educación religiosa capaz de formar personas más libres, precisamente porque están más abiertas a Dios, a los demás y al don de una humanidad plenamente recibida.

Javier Díaz Tejo
Editor

Creative Commons License